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Consejos prácticos para conservar en 2012 tu empleo en tecnología

Publicado por Sergio Hernando el 11 diciembre 2011

Hola,

Hoy toca una entrada no técnica que tiene que ver un poco con el futuro, y lo que nos puede deparar 2012 a todos los que trabajamos en tecnología, o con vínculos en tecnología. Ni que decir tiene que esto que os cuento es mi estricta visión personal, y que por tanto, así ha de ser tomada. Bastantes catastrofismos leemos todos los días en la prensa y bastantes charlas de café y rumores en mentideros tenemos ya instalados en las empresas para añadir más leña al fuego. No obstante, dicho todo esto, yo quiero dejar escrito aquí lo que pienso. Creedme que lo único que me motiva a hacerlo es intentar ayudar en la medida de lo posible a los que lo estáis pasando mal, que me consta que sois muchos.

Que las cosas pintan mal no es nada nuevo. Las cosas no van bien en ningún lado, pero van especialmente mal en ciertas zonas castigadas por otros problemas que no son tan acuciantes en ciertas economías, como por ejemplo España. Elevadas tasas de desempleo, escasa cualificación, ausencia de multilingüismo como norma generalizada, fraude y corrupción a todas las escalas y un modelo económico que salvo honrosas excepciones, se ha fundamentado vender ladrillo a precio de platino, en marginar a los investigadores y en llenar el país de bares y restaurantes donde en vez de respetar al turismo, lo hemos maltratado de diversas maneras en más de una ocasión. Con todo esto por delante, las cosas pintan especialmente mal en España, ya que transformar un modelo productivo no es algo que se puede hacer de un día para otro. En resumen: hay crisis para rato, y yo especialmente creo que 2012 será aún más duro que 2011, porque tarde o temprano vamos a tener que aplicar medidas drásticas para reconducir la situación del país, que está completamente a la deriva. Con casi toda probabilidad, estas medidas van a venir impuestas desde fuera y visto lo visto en otros países, que nadie se espere toallitas calientes de las que te dan en el avión para tapar heridas sangrantes que en estos momentos requieren cirujía severa para ser sanadas.

En este caldo de cultivo, y como no podía ser de otro modo, el empleo se convierte en una causa de preocupación para la cuidadanía. La gente quiere trabajar, y la gente necesita trabajar para poder satisfacer su ritmo de vida. Hay que pagar facturas, hay que educar hijos, hay que mantener a familiares desempleados y hay que intentar, porque un buen trabajador se lo merece, ahorrar y disfrutar de los ahorros de vez en cuando, aunque esto se va convirtiendo cada vez más en utópico. Centrándome en la temática del blog, y en lo que a fin de cuentas conozco, los que trabajamos en tecnología no somos una excepción. Tenemos obligaciones, tenemos aspiraciones y tenemos en lo alto de nosotros una guillotina gigante llamada recesión/crisis/como queráis llamarlo que pone en peligro lo que con tanto esfuerzo nos hemos ganado. Ante esta situación caben dos opciones: o echarse a llorar por las esquinas, o sacar pecho y luchar.

El principal problema que le veo al 2012 es que las empresas seguirán, como norma general, cosechando malos resultados. No hay nada que haga prever que las cosas mejorarán, y por lo que se observa, es incluso probable que la sangría continúe y empeore. Cuando las empresas van mal, los dueños de los negocios, o los que están al mando de los negocios, suelen tomar medidas para atajar los problemas, o al menos, deberían hacerlo. Y por desgracia para nosotros, cuando un CEO/CIO/CTO/CFO saca la recortada, los primeros disparos van para los que estamos debajo. La reducción de costes es una de las primeras herramientas que se pone en lo alto de la mesa, unas veces bien y otras mal, pero es lo que hay. Y lo primero que se le pasa a los gestores para reducir costes es siempre replantearse el coste del personal. Esto ha sido siempre así y nunca cambiará. Cuando las cosas van mal lo primero que se evalúa es a quién te puedes quitar de en medio, lo cual es lícito, ya que algunas organizaciones han crecido desproporcionadamente en los años de vacas gordas, y han empleado a más gente de la que debiera, y lo que es peor, han empleado a personas que no son ni de lejos, las mejores en sus puestos. Pero eso es tema de discusión para otro día. Por supuesto, como no podía ser de otro modo, no defiendo que reducir costes de personal sea la solución a todos los males, ya que mal aplicada, o aplicada en casos injustificados, puede ser también un error. Todo depende de la empresa, de la plantilla y de lo que se conciba como plan de choque para atajar los malos resultados. No hay fórmulas mágicas, pero por norma general, lo primero que se mira es el grueso de costes fijos, entre los que están los de personal.

En el mundo de la tecnología la poción mágica para reducir costes se llama outsourcing. Os explico en cristiano lo que esto significa: tengo en plantilla 10 técnicos que me suponen al año un coste de personal de 500.000 euros- Si dejo a uno en plantilla para controlar la operación, despido a 9 y contrato servicios en una operación de externalización, pasaré a gastar 400.000 euros al año. Resultado: 100.000 euros a la caja. Da igual si se pierde calidad, y da igual cómo se trasladan a la contabilidad los gastos del despido, lo que manda aquí es el euro en el flujo de caja. Si hay ahorro, hay posibilidad de externalizar. Yo soy de los que opina que en el outsourcing no es oro todo lo que reluce, y que mal hecho, conlleva pérdida de calidad y de productividad. Naturalmente, bien realizado es ventajoso, y aquí está nuestro primer gran enemigo: en un mundo global hay que empezar a pensar que las posibilidades de que otro haga lo que yo hago igual de bien o mejor, y a mejor precio, es una realidad palpable que pone en peligro mi puesto de trabajo.

La importancia del inglés como eje de los negocios

Surge de aquí el primer consejo. Deja de criticar en la hora del café la política de outsourcing de tus jefes, ya que no ayudará en nada a garantizar tu nómina y continuidad. Para mal o para bien, es una máquina imparable, y no puedes hacer nada para evitarlo. Tarde o temprano alguien se va a plantear si lo que haces lo puede hacer otro a mitad de precio, especialmente ahora, donde contratar profesionales de alta cualificación a precios menores es fácil. India, Portugal, Rumanía, Hungría, Marruecos o Egipto son sólo algunos ejemplos, y aunque en España este tipo de operaciones no tienen el calado que tienen en otros países, es de prever que a partir de 2012 las empresas vayan más allá en los modelos de externalización y empiecen a verse contratas de este tipo en países emergentes que no son de habla española. Y creedme que el día que las empresas se tiren al charco, la sangría va a ser espectacular, ya que los ahorros en estos países son, comparados con los ahorros obtenidos en externalización en el mismo territorio, bastante cuantiosos. Por poneros un ejemplo, y no hay que irse muy lejos, en Portugal obtener servicios a un 30% menos de coste que en España es algo normal. Imaginad en Egipto, India o China.

Por cuestiones de cultura, idioma y algunas veces por la falta de visión de los líderes de las empresas, el outsourcing en España ha sido ejecutado con límites muy marcados. El idioma es probablemente el máximo responsable, ya que las empresas españolas quieren a gente que hable español, lo cual es comprensible en interacciones con el cliente, pero algo absurdo a nivel interno, aunque teniendo en cuenta las limitaciones idiomáticas de jefes y empleados -especialmente con el inglés- se puede comprender por qué las operaciones de outsourcing españolas llevan en muchos casos borriqueras. Además de todos es sabido que muchos, en vez de centrarse en la utilidad a escala global, prefiere perder el tiempo en comparaciones aldeanas y rivalidades con el pueblo de al lado, como discutir si el catalán es útil o no, o si el andaluz es un dialecto que se entiende mejor o peor, o si es mejor un vasco por hablar euskera que un gallego que habla galego.

Dejando a un lado rivalidades y discusiones históricas, muy respetables todas ellas, en el mundo de los negocios el idioma estrella es el inglés, siendo el español cada vez más útil y práctico por su presencia creciente en la mayoría de contientes. Saber inglés es siempre útil y positivo, ya que en un evento de externalización es normal dejar en plantilla a alguien al cargo de las relaciones con el proveedor, lo cual requiere inglés de negociación si dicha contrata no es de habla española.

Pero por favor no confundamos el inglés de los montes o el del chiringuito con el inglés de los negocios. El inglés de negociación no es el inglés que se emplea, a la luz de unos bacardi-colas, para presentarle nuestros respetos a una ciudadana nórdica en la discoteca de turno. Tampoco te otorgan credenciales de negociación en inglés verse las seis temporadas de Lost en VO con subtítulos, ni saberse de memorieta los estribillos de las canciones de Justin Bieber. Lo he dicho en más de una ocasión, y no me casaré de repetirlo. Hay que ser autocríticos en este sentido.

Cosas que podemos hacer para reducir al mínimo el riesgo de perder nuestro empleo

1. Tener los pies en el suelo. Desarrollé este concepto en este artículo el pasado Agosto, con lo que si quieres más información al respecto te aconsejo que le eches un ojo. No eres el centro del universo, y creerse que eres el mejor y que eres irremplazable es un error. El mundo es grande y en tecnología no podemos cometer el error de pensar que somos únicos y especiales, porque no es así.

2. Contribuye proactivamente a reducir costes. Sí, párate a pensar en lo que haces, y analiza si puedes aportar ahorro a los procesos en los que participas. Da igual que seas programador, que seas auditor, pentester. En todo trabajo técnico se puede pensar, es más, es obligatorio pensar en lo que hacemos, y ningún jefe verá con malos ojos que tras realizar tu trabajo, presentes además medidas para generar ahorro de una manera creíble. Que nadie piense que esto es una tarea imposible, un ejemplo típico es un auditor que, en el transcurso de una investigación, descubre una serie de servidores que no están siendo empleados, y que pueden ser apagados tranquilamente, reduciendo los costes de operación.

3. No te conformes con reducir costes. Está bien que lo hagas, pero no eres el único que sabe hacerlo. Diferénciate. Y qué mejor manera que transformar tu área, que siendo tecnología será considerada como un centro de coste, en un centro de beneficios. Sí, esto no es fábula, esto es absolutamente posible. Deriva de tu trabajo no sólo maneras para ahorrar, sino maneras reales de generar ganancias. He visto casos de negocio donde se han implementado mejoras en tiendas en línea porque un desarrollador se tomó la molestia de, además de programar, analizar los datos de tráfico y deducir patrones de venta posibles que no estaban siendo aprovechados en la plataforma. Este es un tema crucial, ya que de aquí en adelante, cualquier CIO -y por consiguiente todo el que dependa de él- va a tener dificultades muy serias en mantener su trabajo si no demuestra capacidad de generar beneficios. La tecnología es un área de apoyo a los negocios, y el juego de creernos que éramos indispensables para los que meten dinero en caja se ha terminado.

4. Jamás dejes de formarte e informarte. La tecnología es un mundo cambiante, y si te quieres ganar el pan con ella, tienes que cambiar tu también permanentemente. Los trabajos de TI no son trabajos para sentarse en la poltrona todas las mañanas y dejarse llevar por la corriente. Hay que aprender todos los días, y esforzarse en ser el mejor. Cuanto mejor seas, menor es la posibilidad de que te manden al INEM, ya que será mucho más difícil reemplazarte. Yo pondría mi foco de atención en los idiomas, el inglés nivel negociación es lo mínimo, y un segundo idioma es más que aconsejable. Adicionalmente, las certificaciones y cursos pueden darte respaldo y abrirte posibilidades, y tratar de conocer cómo funciona una empresa desde el punto de vista económico es más que recomendable: por lo menos hay que saber construir un caso de negocio y hay que saber defenderlo ante las instancias superiores, luego tener nociones mínimas de cómo presentar información son indispensables. Yo siempre pongo el mismo ejemplo: en una entrevista, ante dos candidatos que cubren de igual manera los requisitos del puesto, se lleva el gato al agua el que aporta más cualidades, aunque no sean las que se exigían en la oferta.

5. Sé valiente. A veces aunque pongamos empeño en todo lo anterior nos va a tocar lidiar con organizaciones y jefes ineptos que no valoran nuestro esfuerzo, o lo que es peor, que tienen miedo de que les saquemos de la poltrona al superarles en conocimiento y cualificación. Esto es algo relativamente frecuente, por desgracia, y el único consejo que cabe aquí es ser valiente. Si trabajas en un sitio donde en vez de ayudarte a ser un profesional estás rodeado de incapaces que te quieren mermar o que te hacen la vida imposible con medidas absurdas y trato vejatorio, vete. Sé valiente, y vete. Cuando se es verdaderamente profesional y no se tiene miedo, las oportunidades siempre afloran, aunque sea en el extranjero o en otra provincia. ¿Qué sentido tiene quedarse?

Pero es que .... Las reacciones naturales a estos consejos

No todo podía ser del color de las rosas. Ante estos consejos siempre existen reacciones de todo tipo. No comentaré las positivas, porque son las útiles, pero sí comentaré las negativas, al menos las que yo escucho con más o menos frecuencia:

1. Y te crees que por 1000 euros al mes yo voy a programar, reducir costes y ponerles en bandeja maneras de generar ingresos. Muy bien, en tu mano está. Luego no llores cuando venga alguien y lo haga por tí. Si te sigue pareciendo injusto lo que deberías hacer con relación al sueldo que percibes, una de tres: o aceptas y agachas la cabeza, o negocias bonus o beneficios no económicos por desarrollar medidas de ahorro y ganancia, o te vas a un sitio donde estas medidas se premien como es de recibo. Lo que no sirve de nada es cacarear por los pasillos.

2. Echo 12 horas al día, no tengo tiempo para hacer más de lo que me piden. En este caso, si necesitas 12 horas para hacer lo que en cualquier país civilizado se hace en 8 o en menos, una de dos: o no eres productivo, o te están inundando con más trabajo del posible. Trabajar 12 horas al día en tecnología no es normal, y no equivale bajo ningún concepto a ser buenos y productivos. Es un problema, no una virtud. Este es un tema peliagudo, y no es fácil de resolver, especialmente si tus jefes son de los que echan 15 horas al día en la oficina -de las cuales producen como mucho 3- y te miran con mala cara si te vas después de echar tus 8 horas de rigor. No tengo soluciones para este problema, y confieso que es un problema que está profundamente enraizado en nuestra cultura. Plantéate si tienes un problema tú, o si lo tienen los de arriba, y actúa en consecuencia.

3. Sé que puedo generar negocio, pero no me da la gana compartir esto gratis con la compañía. Muy bien, estás en tu derecho. Si realmente estás capacitado para generar ingresos, y no quieres hacerlo con tu compañía, lo que deberías hacer es ser valiente y montar tu propio negocio, porque si de verdad puedes generar ingresos, tu compañía será rentable y te llevarás tú solito las ganancias. Sin miedo.

4. Las certificaciones y los cursos son caros y no me los pagan. No puedo mejorar. No te limites jamás, se puede aprender mucho de otras fuentes más económicas, incluso gratuitas. Leer blogs o comprar libros técnicos son dos claros ejemplos. Si te limitas tú mismo estás condenado.

5. Me encantaría dejar mi puesto pero es que simplemente no puedo cambiar mi ubicación (guardería, padres, amigos, es que en España se vive muy bien, etc.). Esto es algo personal y no entraré en detalles, pero os puedo asegurar que con valentía y cuando uno se quita las borriqueras, todo es posible. En la mayoría de países modernos, los expatriados son bienvenidos con paquetes de bienvenida que te hacen pasar mejor el mal trago de tener que irte de tu sitio de siempre. Alquileres a bajo coste por una temporada, pagos a fondo perdido para financiar mudanzas internacionales, subsidio de guaderías y colegios, exenciones fiscales que aumentan tu liquidez ... esto es algo relativamente normal y frecuente. España no está a más de dos o tres horas de avión de muchas localizaciones que te ofrecen esto y más. Piénsatelo.

En fin, espero que estos consejos os sirvan de algo. Sé que no son pócimas mágicas para resolver los problemas que décadas de errores han llevado a España a estar al borde del abismo, pero en ausencia de medidas milagrosas sólo me queda tratar de ayudar en lo que pueda. Y he pensado que este artículo podría ser útil, y con esa intención ha sido escrito. Es verdaderamente triste todo lo que está pasando, sin ir más lejos este artículo lo ha motivado la charla que tuve esta semana con una pareja de buenos amigos míos que han hecho escala en Ámsterdam y que me han confirmado lo mal que están las cosas por ahí abajo. A mis amigos, al igual que vosotros, les deseo lo mejor.

Buena suerte. Nos hará falta.

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7 comentarios
  1. 11 diciembre 2011

    Enorme Sergio, como siempre. Saludos

  2. 11 diciembre 2011

    Excelente artículo Sergio,

    Muy valiente y muy exhaustivo, enhorabuena!

    Un abrazo!

  3. 11 diciembre 2011
    darizotas permalink

    Me siento bastante identificado. Este tipo de charlas ya las he tenido yo también.

  4. 11 diciembre 2011
    fpalenzuela permalink

    Muy acertado Sergio. Muy buen texto con el que más de uno debería reflexiar…

    Saludos y gracias por este post.

  5. 11 diciembre 2011

    Enhorabuena por el artículo, consejos con los típicos peros a cada uno de ellos, concreto y muy bien explicado. Se nota que hablas con conocimiento de causa ;-)

    Saludos

  6. 12 diciembre 2011
    Antonio permalink

    Enhorabuena, me parece muy realista y con intención de ayudar. Gracias por este muy buen artículo.

  7. 14 diciembre 2011
    Dario permalink

    Me gusta tu invocaciòn a tener valor para hacer las cosas. Tan acertado como siempre.

    Saludos.

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