Seguridad en medios de pago. Avances en ataques al protocolo EMV

Hola,

Hace algunos meses se publicó un paper que causó mucho revuelo. Es un documento que narra maneras prácticas de atacar EMV, y se publicó bajo el título Chip and PIN is broken. Los autores del estudio son Steven J. Murdoch, Saar Drimer, Ross Anderson y Mike Bond. El documento se centra en un problema en el protocolo EMV relacionado con la negociación del método de confirmación de las transacciones, habitualmente uno de los siguientes: empleando el PIN, exigiendo la firma de un recibo o simplemente, procesando la transacción sin requerir intervención alguna del usuario. La investigación demostró que es posible engañar a la tarjeta para que crea que está operando en modo firma mientras que el terminal cree que está operando en modo PIN, lo que facilita la utilización de tarjetas sin necesidad de conocer el número secreto. El resultado es demoledor: el terminal confirmará una operación autenticada con PIN que realmente ha sido efectuada con una tarjeta forzada a operar en modo firma, con lo que el fraude se consuma de modo inmediato y sin levantar sospecha alguna. Lo relevante es que el método funciona tanto fuera de línea (sin conexión con el centro autorizador) como en línea. Igualmente relevante – y preocupante – es la raíz del problema: la ausencia de autenticación en la negociación del método de confirmación.

El revuelo, como es habitual, estuvo causado por la disparidad de opiniones que el método de ataque descrito en el documento provocó en la audiencia. La amalgama habitual, como podéis imaginar, contemplaba tanto opiniones a favor como escépticas, que argumentaban que aunque el ataque era posible, los medios técnicos para ejecutarlo convertían en poco probable su puesta en escena. Nada más lejos de la realidad.

Tal y como se describe en The Smart Card Detective: a hand-held EMV interceptor, se ha vuelto a publicar un interesante documento que surgió con la idea inicial de poder ofrecer al usuario una pantalla confiable que impidiera la adulteración de importes (ataque relay), pero que al final puede servir otros propósitos, como materializar la problemática de la adulteración del protocolo empleado por transacciones EMV que hemos descrito anteriormente. A la vista de la sencillez del interceptador, aquellos que sostienen que la adulteración del protocolo requiere un elevado cariz técnico deben ir pensando en otros argumentos. Es un dispositivo cuyo coste ronda las 100 libras esterlinas, y que puede ser producido industrialmente por una quinta parte de dicho importe.

En la página del proyecto hay datos para construir el interceptador y software para hacerlo funcionar. Se trata de código abierto, con lo que aquellos investigadores en el campo de los medios de pago podrán escrutar el código y lograr un buena comprensión de cómo funcionan el dispositivo y las aplicaciones disponibles.

Este trabajo demuestra que la seguridad es sólida hasta que alguien encuentra una rendija que resquebraja el sistema, y que los estudios académicos suelen desembocar en métodos prácticos de ataque de bajo coste que convierten lo complejo en algo sencillo y accesible. Que nadie entienda que este aparato convierte en inexistente la seguridad EMV, porque no es así. Sin embargo, este tipo de investigaciones debe hacernos poner los pies en la tierra, y razonar que no existen métodos de seguridad perfectos. Al final el tiempo y los avances convierten en inseguro lo que hoy es seguro, y EMV no será una excepción.

Un saludo,

De la banda magnética al chip EMV. La gestión del número personal (PIN)

Hola,

Durante estas vacaciones he podido comprobar como EMV es por fin una realidad palpable en España. También he podido comprobar como algunos grandes comercios siguen pudiendo operar en fallback a banda magnética, lo que les evita exigir a cada uno de sus clientes que tecleen su PIN en los terminales, pero eso es harina de otro costal y no el objeto de este pequeño artículo.

Como era previsible, si hay algo que no ha cambiado es el escaso cuidado con el que la gente emplea su número secreto. Por desgracia, la transición a EMV no ha convertido mágicamente a los tarjetahabientes en expertos en seguridad en medios de pago. Si durante estos pasados nueve días no he visto en algún supermercado, restaurante o establecimiento al menos una decena de PINs, no he visto ninguno. Y es que quizás hemos pasado del PIN apuntado en la cartera a teclearlo alegremente sin tapar el teclado, permitiendo que cualquiera en las inmediaciones sepa qué número secreto tenemos en nuestra tarjeta.

Y esto, amigos míos, tiene un peligro más que obvio. En un mundo EMV, donde autenticamos las operaciones mediante PIN dejando a trás los recibos firmados, se reducen los escenarios donde reclamar un fraude caso de sufrirlo. Reclamar alegando que una operación autenticada mediante número secreto no es nuestra no es tan sencillo como pueda parecer, con lo que conservar la privacidad del PIN es absolutamente necesario e imprescindible si queremos conservar nuestra salud financiera.

Gestionar bien el PIN es algo fácil de hacer siguiendo tres sencillos pasos:

  • Rotar el número periódicamente y siempre que se sospeche que puede haber sido visualizado por alguien. Escoger números personales aleatorios es obligatorio, con lo que las fechas de nacimiento, los números triviales y en general, los que sean previsibles de algún modo, deben ser evitados.
  • Cuando se teclee el PIN cubrid con la mano el teclado, lo que impedirá que cámaras o los ojos curiosos de algún amigo de lo ajeno obtengan el número.
  • Por último, especialmente si viajas a algún país de menor nivel de bancarización o simplemente a algún país donde EMV no sea un estándar, infórmate en tu sucursal sobre las condiciones que son aplicables a tu medio de pago con relación a los eventos de fraude.

Un saludo, y espero que tengais un buen regreso a lo cotidiano tras las vacaciones :)